viernes, 13 de septiembre de 2013

La profesionalización del Educador Social



Influye mucho qué ideología, qué Estado para nuestra profesionalización. Profesionalización  entendida como el proceso mediante el cual una ocupación llega a ser reconocida como profesión. Resulta un aspecto clave a la hora de poder abordar el estudio de las profesiones, puesto que como afirma Sáez, han de tenerse en cuenta aquellas variables (ACTORES) que intervienen y los recursos y estrategias que cada una de ellas aportan al mismo. Bien es cierto, que se trata de un proceso que no acaba nunca, que no es lineal; ya que  las profesiones se van configurando y haciendo más complejas con el tiempo, en definitiva, van dando respuesta a las demandas del momento.
A mi parecer, el Estado, te profesionaliza cuando reparte y distribuye de un modo equitativo y justo, a través de sus servicios y políticas sociales; sin embargo, en nuestro Estado actual, ocurre todo lo contrario, ya que no existe un reparto justo y equitativo, siendo presentes grandes desigualdades entre unos y otros sectores de población. En la actualidad, creo que se tiende más a la desprofesionalización, ya que las políticas que se diseñan y son votadas por el pueblo, no son materializadas y/o no se cumplen y si lo hacen, es con sentido económico. La justicia resulta inmoral, puesto que hay un desajuste de poder, ya que parece ser que quién tiene poder no puede ser juzgado. Por su parte el Mercado, por un lado abre el mundo del empleo al Educador Social, posibilita el empleo y demanda profesionales; contribuye a su profesionalización, sin embargo el empleador por excelencia ha sido el Estado. Cuando comienzan a crearse asociaciones, centros… en los que los educadores empiezan a tener cabida, se está caminando hacia la profesionalización; pero quiero destacar, que la sociedad no visualiza al Educador Social con la suficiente fuerza. Ahora bien, cuando seamos capaces de crear/monopolizar un territorio profesional en el que tan solo intervengamos nosotros (difícil, debido al gran intrusismo profesional que sufre la profesión), podremos atisbar la profesionalización como algo más real de lo que podemos verlo ahora. Como he comentado, es una profesión escasamente reconocida socialmente, aspecto esencial para esta profesionalización de la que vengo hablando, ya que una profesión te profesionaliza cuando es visualizada/identificada sin ningún problema en la sociedad en la que actúa. Tan solo destacar del resto de actores que la Universidad, por su parte, tiene muy asentadas las raíces credencialistas, pues creen profundamente en los certificados, algo que deberían cuestionarse y ver hasta qué punto los estudios académicos proporcionan efectivamente las competencias requeridas por los puestos de trabajo. En cuanto a los grupos profesionales, tan solo comentar que contribuyen a profesionalizar, construyendo su manera de ser, el modo en cómo configuran y entienden las actividades de la profesión, etc; en definitiva, creando una propia cultura profesional y demostrando una cierta autonomía (autorregulación). Con respecto a los usuarios/destinatarios, siempre y cuando demanden los servicios de la profesión y reconozcan a ésta como tal, por su parte, las otras profesiones, contribuyen más a una desprofesionalización que a una profesionalización, debido a la rivalidad y competencia. Un ejemplo de ello, lo tenemos cuando un Educador Social es contratado, puesto que suelen contratar con ocupaciones (monitor, animador, etc), no profesiones; ya que les resulta más económico. Se les suele atribuir funciones que no son ámbito de su competencia o que, siéndolo, los encasillan en tareas concretas. A ello, hemos de añadir, la contratación de otros profesionales a los que se les asignan las tareas y cometidos propios de un Educador. Otro hecho que contribuye a esta desprofesionalización, es la realización de las prácticas en instituciones, en  las que este perfil profesional es inexistente. Uno de los errores que están calando muy hondo en ésta es creer que cualquier otro profesional del ámbito de lo social e incluso de cualquier otro ámbito, puede desempeñar nuestras competencias, pues solo basta tener buenas intenciones. Resulta evidente que la satisfacción laboral es causa o efecto de la profesionalización, es decir, en el trabajo, el profesional es dónde puede concretar el resto de variables que lo configuren o no como tal. Con todo ello, pienso que lo que es en esta profesión en concreto, caminamos más hacia la desprofesionalización que a la profesionalización, pese a los pequeños avances que se van logrando.

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