Influye mucho qué ideología, qué
Estado para nuestra profesionalización. Profesionalización entendida como el proceso mediante el cual una
ocupación llega a ser reconocida como profesión. Resulta un aspecto clave a la
hora de poder abordar el estudio de las profesiones, puesto que como afirma
Sáez, han de tenerse en cuenta aquellas variables (ACTORES) que intervienen y
los recursos y estrategias que cada una de ellas aportan al mismo. Bien es
cierto, que se trata de un proceso que no acaba nunca, que no es lineal; ya que las profesiones se van configurando y
haciendo más complejas con el tiempo, en definitiva, van dando respuesta a las
demandas del momento.
A mi parecer, el Estado, te profesionaliza cuando
reparte y distribuye de un modo equitativo y justo, a través de sus servicios y
políticas sociales; sin embargo, en nuestro Estado actual, ocurre todo lo
contrario, ya que no existe un reparto justo y equitativo, siendo presentes
grandes desigualdades entre unos y otros sectores de población. En la
actualidad, creo que se tiende más a la desprofesionalización, ya que las
políticas que se diseñan y son votadas por el pueblo, no son materializadas y/o
no se cumplen y si lo hacen, es con sentido económico. La justicia resulta
inmoral, puesto que hay un desajuste de poder, ya que parece ser que quién
tiene poder no puede ser juzgado. Por su parte el Mercado, por un lado abre el mundo del empleo al Educador Social, posibilita
el empleo y demanda profesionales; contribuye a su profesionalización, sin
embargo el empleador por excelencia ha sido el Estado. Cuando comienzan a
crearse asociaciones, centros… en los que los educadores empiezan a tener
cabida, se está caminando hacia la profesionalización; pero quiero destacar,
que la sociedad no visualiza al Educador Social con la suficiente fuerza. Ahora
bien, cuando seamos capaces de crear/monopolizar un territorio profesional en
el que tan solo intervengamos nosotros (difícil, debido al gran intrusismo
profesional que sufre la profesión), podremos atisbar la profesionalización
como algo más real de lo que podemos verlo ahora. Como he comentado, es una
profesión escasamente reconocida socialmente, aspecto esencial para esta
profesionalización de la que vengo hablando, ya que una profesión te
profesionaliza cuando es visualizada/identificada sin ningún problema en la sociedad
en la que actúa. Tan solo destacar del resto de actores que la Universidad, por su parte, tiene muy
asentadas las raíces credencialistas, pues creen profundamente en los
certificados, algo que deberían cuestionarse y ver hasta qué punto los estudios
académicos proporcionan efectivamente las competencias requeridas por los
puestos de trabajo. En cuanto a los grupos
profesionales, tan solo comentar que contribuyen a profesionalizar,
construyendo su manera de ser, el modo en cómo configuran y entienden las
actividades de la profesión, etc; en definitiva, creando una propia cultura
profesional y demostrando una cierta autonomía (autorregulación). Con respecto
a los usuarios/destinatarios,
siempre y cuando demanden los servicios de la profesión y reconozcan a ésta
como tal, por su parte, las otras
profesiones, contribuyen más a una desprofesionalización que a una
profesionalización, debido a la rivalidad y competencia. Un ejemplo de ello, lo
tenemos cuando un Educador Social es contratado, puesto que suelen contratar
con ocupaciones (monitor, animador, etc), no profesiones; ya que les resulta
más económico. Se les suele atribuir funciones que no son ámbito de su
competencia o que, siéndolo, los encasillan en tareas concretas. A ello, hemos
de añadir, la contratación de otros profesionales a los que se les asignan las
tareas y cometidos propios de un Educador. Otro hecho que contribuye a esta
desprofesionalización, es la realización de las prácticas en instituciones,
en las que este perfil profesional es inexistente.
Uno de los errores que están calando muy hondo en ésta es creer que
cualquier otro profesional del ámbito de lo social e incluso de cualquier otro
ámbito, puede desempeñar nuestras competencias, pues solo basta tener buenas
intenciones. Resulta evidente que la satisfacción laboral es causa o efecto de
la profesionalización, es decir, en el trabajo, el profesional es dónde puede
concretar el resto de variables que lo configuren o no como tal. Con todo ello,
pienso que lo que es en esta profesión en concreto, caminamos más hacia la
desprofesionalización que a la profesionalización, pese a los pequeños avances
que se van logrando.
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